Observaciones - Salida Complementaria Tunja-Soata Boyaca, Colombia.
Adentrarse en la riqueza biológica es sumergirse en la esencia misma de la naturaleza. La salida complementaria Tunja-Soatá en Boyacá, Colombia, fue mucho más que un viaje; fue un encuentro con la diversidad vegetal en su esplendor. Desde la recolección de muestras hasta el minucioso análisis en laboratorio, cada paso nos acercó a la asombrosa biodiversidad presente en los diferentes ecosistemas y zonas. Exploramos los secretos de los briofitos, liquenes y hongos, sumergiéndonos en claves taxonómicas especializadas para desentrañar familias, géneros y especies. Este viaje fue un portal hacia la comprensión más profunda de la vida que florece en estos entornos, un testimonio de la maravillosa sinfonía de la naturaleza.
El Páramo de Güina, ubicado en Sativanorte, Boyacá, es una joya natural perteneciente al Complejo de Páramo Guantiva-La Rusia. Aunque ha sufrido cierta afectación debido a actividades humanas como la agricultura y la minería en su zona de transición con el bosque alto andino, este ecosistema sigue siendo vital para la región. Su papel como principal fuente de agua en el norte de Boyacá lo convierte en un recurso invaluable. Este páramo resalta por su extraordinaria biodiversidad, en la que destacan los majestuosos frailejones, plantas adaptadas a las condiciones extremas del páramo que dominan el paisaje. Además, los briófitos y líquenes, aunque pequeños en tamaño, son fundamentales para el equilibrio ecológico al cubrir suelos y rocas. La conservación de este ecosistema es de suma importancia dada su singularidad y su crucial rol en la regulación del agua y la preservación de la biodiversidad.
La franja de bosque enano que se despliega en la entrada de Onzaga, en Susacón, Boyacá, es un rincón natural fascinante. Este ecosistema se distingue por ser hogar de la especie dominante Escallonia myrtilloides, conocida localmente como "rodamonte" o "tíbar". Lo más característico de este bosque son sus copas aparasoladas y un estrato de arbolitos que alcanzan entre 8 y 10 metros de altura. Además, sorprende con transiciones hacia bosques y matorrales altoandinos que exhiben una flora sumamente diversa. Con un sistema de canales que sigue el curso del río Susacón, explorar esta zona requiere el uso de botas pantaneras para una travesía segura. Este lugar es un verdadero tesoro natural, una belleza única que merece ser descubierta y admirada.





